EL ADIÓS DE MARIO SÁNCHEZ PONCE, LEYENDA DE TRIVALVALDERAS
Hoy es un día agridulce para todos los que amamos el fútbol y, sobre todo, para la gran familia del CF TrivalValderas Alcorcón: tras 13 temporadas ininterrumpidas y casi 400 partidos oficiales defendiendo nuestros colores, Mario Sánchez Ponce cuelga las botas.
Desde su llegada el 30 de enero de 2013, Mario ha sido el corazón y el alma de este proyecto: su profunda vinculación con el club, sus valores y su entrega en cada entrenamiento y en cada partido han hecho que “el Trival y Mario sean uno”.
De Pinto a La Canaleja: un sueño hecho realidad
Inició su andadura con apenas 4 años en las Escuelas Deportivas de Pinto y, tras pasos por Atlético de Madrid, Fuenlabrada (donde debutó en Segunda B), Rayo Vallecano Juvenil, Rayo Vallecano B y AD Alcorcón, en 2013 encontró su hogar definitivo en nuestro club. Desde entonces ha disputado casi 400 encuentros y ha completado 13 campañas consecutivas, consolidándose como uno de los defensas más fiables de la categoría.
EL GRAN CAPITÁN
Mario no solo alzó el brazalete, sino que convirtió su función en un verdadero acto de servicio: cuidó cada detalle dentro y fuera del campo, atendiendo con esmero a los canteranos y acogiendo a los nuevos compañeros que subían al primer equipo. Su liderazgo—en mayúsculas—se hizo patente en su capacidad de escucha, su apoyo constante en los entrenamientos y su ejemplo diario. Fue el referente que todos buscaban en los vestuarios, una figura cercana y a la vez incuestionable: EL GRAN CAPITÁN.
EL ASCENSO HISTÓRICO A SEGUNDA B
En la temporada 2013–14, tras proclamarse campeones del Grupo VII de Tercera División, el Trival Valderas accedió a la Promoción. En la final ante el Arenas Club de Getxo, el equipo cayó 1-0 en la ida en Gobela, pero el 22 de junio de 2014, en La Canaleja, completó la remontada con un 3-0 en la prórroga: dos goles de Propín y uno de Palacios certificaron el histórico ascenso a Segunda División B por primera vez en la historia del club.
Una despedida llena de gratitud
En su mensaje de despedida, Mario quiso agradecer el apoyo incondicional de su familia, entrenadores y compañeros, destacando especialmente el aliento de su padre y el impulso de todos los técnicos que pasaron por La Canaleja. También tuvo palabras de cariño para sus compañeros de vestuario, recordando las anécdotas compartidas y el fuerte vínculo de amistad que se forjó a lo largo de tantos años juntos.
Gracias, Capitán
Mario Sánchez Ponce deja el fútbol, pero deja también un legado imborrable: la garra, el compromiso y el sentimiento de pertenencia han convertido al gran capitán en una auténtica leyenda del Trival. Este club y su afición siempre llevarán su nombre y su ejemplo en el corazón.
¡Gracias por todo, Mario! Tu huella perdurará en La Canaleja y en cada joven que sueñe con vestir estos colores.











